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viernes, 11 de septiembre de 2015

Mis Reflexiones

¿Por qué?

¿A qué se debe esa inmensa necesidad de escribir cuando nunca lo has hecho? No soy escritor, soy ingeniero agrónomo, preparado para producir alimentos y hacer investigación. 
Mi forma de escribir fue drásticamente dominada por el lenguaje científico, donde las emociones no tienen cabida, donde sólo se expresan verdades puras. Una manzana es verde y punto, no puede hacerme sentir felicidad o alegría, de hecho lo hace, pero no puedo escribir eso en una introducción y menos en una conclusión. 

A mi parecer el ser humano necesita alimentar su espíritu y de alguna forma siempre anda en busca del equilibrio entre la razón y la emoción. Estudiar una carrera científica rompe este equilibrio y yo de alguna forma intento compensarlo, ya que soy un mal dibujante y pintor, deberé intentar escribir lo que siento ya que no puedo expresarlo con el pincel.

Desde que entré a estudiar agronomía me atormentan ciertas cosas, dicen que la mejor forma de entender al enemigo es uniéndotele, al parecer me uní al enemigo sin saberlo. Así que desde dentro puedo entenderlo y saber por dónde puedo atacarlo; no para acabarlo y eliminarlo, si no para cambiarlo, para ayudar a contrarrestar la abstracción en que está cayendo la ciencia agropecuaria.

Cuánta razón tenía Don Ernesto, así me gusta decirle a Ernesto Sabato, escritor argentino. Lo cito a continuación:

“No se debe elegir el tema de una novela o de un drama; es el tema quién lo elige a uno. No se debe escribir si un tema no acosa, persigue y presiona, a veces durante años, desde las más misteriosas regiones del ser”. (Heterodoxia)