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miércoles, 13 de julio de 2016

Reseña Nº 93: El diablo en la botella

El diablo en la botella (1891)


Robert-stevenson
Robert L. Stevenson (1850-1894)
Ediciones B
Sello: Bruguera
95 Páginas
ISBN: 978-987-627-588-0
Clásico


Stevenson comienza esta historia de una forma muy particular, como un relato de un hecho verídico que una persona le ha confiado. Por lo cual, no quiere revelar su nombre. Y parte por inventarle uno, lo llama Keawe. Tampoco pretende decir en que lugar específico se encuentra su domicilio, así que, solo entrega datos generales de la zona en donde sucedieron los hechos. Nos explica que todo sucedió en Hawaii, y nombra algunas ciudades y localidades como Honolulu y Hookena. 

Keawe, era un marinero muy experimentado, con características bien especiales, sabía leer y escribir muy bien, pero además era muy soñador, le gustaba pensar en poder tener una vida tranquila con una buena casa y pasársela libre de preocupaciones. Un día decide que quiere ver un poco más de mundo y se embarca hacia San francisco.

En ese lugar, se dedica a pasear observando casas muy lujosas, pensando en lo afortunados que son sus dueños. Pero en una de las casas, un rostro enfermizo le llama la atención; al acercarse comienza a involucrarse en una macabra historia de la cual no mide bien las consecuencias. El apesadumbrado hombre hace todo lo posible por mostrarle a Keawe sus riquezas y contarle que las ha obtenido gracias al poder mágico de un diablo encerrado en una botella. Le cuenta que el poder de la botella es ilimitado y podrá tener todo lo que quiera con solo pedirlo; pero hay consecuencias, el alma de la persona poseedora de la botella arderá para siempre en el infierno si muere. Pero el truco está en usarla, sacarle provecho, y luego venderla a otra persona para no condenarse. La única forma de cambiar de dueño es que la botella sea vendida a un precio menor del que fue comprada, debe perderse dinero en la transacción. Y así el protagonista termina comprando la botella por un valor muy bajo.

"Y abriendo un mueble cerrado con llave, sacó una botella de panza redonda con un cuello muy largo; el cristal era de un color blanco como el de la leche, con cambiantes destellos irisados en su textura. En el interior había algo que se movía confusamente, algo así como una sombra y un fuego". Pág. 11.

Keawe regresa al barco y comparte el secreto de su nueva adquisición con su amigo Lopaka, juntos deciden volver a Hawaii e idean un plan para comprobar el verdadero poder de la botella y la forma más adecuada para deshacerse luego de ella. Y así comienza una verdadera aventura en la que Keawe logrará cumplir en parte sus sueños, sin darse cuenta que algo mucho más poderoso que el dinero podría hacerlo feliz, hasta que un día por casualidad encuentra el amor.

"...Nunca he pensado en casarme hasta este momento. Pero voy a decirte la verdad. Te he encontrado aquí junto al camino y al ver tus ojos, que son como estrellas, mi corazón se ha ido tras de ti tan veloz  como un pájaro". Pág. 39. 

Nuestro protagonista queda perdidamente enamorado de Kokua. Su amor por ella lo lleva a una vida llena de contradicciones, donde el destino le termina jugando una mala pasada, y en donde la misteriosa botella termina siendo el centro de toda la historia, su principal característica: "Ser vendida a un menor costo del pagado" será el principal problema a resolver por Keawe, si no logra dar con la solución su alma terminará en el infierno. 

"...nunca aparecerá otro que haga lo mismo, y la persona que tenga ahora esa botella se la llevará consigo a la tumba". Pág. 81.

Stevenson termina el relato fechándolo en 1889, haciendo alusión de que los hechos ocurrieron temporalmente en los años anteriores a esa fecha, pero sin dar más detalles respecto de la fecha exacta, dejándonos en la incertidumbre. 

Una historia muy corta, pero muy completa, te atrapa desde el principio, es el misterio el que te mantiene atento; el misterio ante lo desconocido. Poco a poco la intensidad comienza a aumentar y se torna en una atmósfera asfixiante, tanto así que terminas esperando desesperadamente el desenlace. La narración es en tercera persona, el narrador es omnisciente pero no profundiza demasiado en los personajes ya que la estructura no lo amerita, basta con entender sus sentimientos más intensos, son  ellos los que motivan las acciones de los personajes; en el caso de de Keawe es el amor, el que lo lleva a cometer nobles actos y es el terror el que lo agobia.

La intención de Stevenson de hacer pasar el relato como un hecho real, le da ese toque de incertidumbre; te hace pensar si realmente se trata de ficción o no. Recordemos que el autor viajó mucho en barco y el encuentro con diversas historias de esta índole pudo suceder; y eso lo aprovecha muy bien, ya que nos deja con la sensación de la irrealidad. 

Lo mejor de todo es que nos deja un mensaje, una moraleja. Siendo Keawe un hombre diestro en la navegación, con cultura, con conocimientos; anhela la riqueza fácil, el obtener algo sin esfuerzo, a pesar de que pueda sucederle algo tan malo como caer en el infierno. Es así como a lo largo del relato se puede apreciar que los deseos del protagonistas van cambiando, y el ansia de poseer, cambia por el de amar, por el de ser en vez de tener. 

Ediciones B en su sello Bruguera nos trae un formato de bolsillo fantástico, muy cómodo. Un tamaño de letra muy adecuado junto con una excelente traducción de un clásico de todos los tiempos. Fácil de transportar, podemos sumergirnos en donde nos encontremos en la fabulosa prosa de Stevenson.

Muchas gracias a Ediciones B Chile por el envío del ejemplar