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miércoles, 9 de noviembre de 2016

Reseña Nº 116: Cumbres borrascosas

Cumbres borrascosas (1847)

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Emily Brontë (1818- 1848)
Penguin Random House
Debols!llo (2015)
410 páginas
Clásico

A principios del siglo XIX, un hombre decide ir a vivir a uno de los lugares más solitarios del reino, en los desolados páramos de Yorkshire al norte de Inglaterra, el señor Lockwood ha rentado "La granja de los Tordos". Pero su propietario, el señor Heathcliff vive muy cerca en un finca aledaña llamada "Cumbres borrascosas", cuyo nombre se debe al particular clima tormentoso que afecta aquella zona.

"El elocuente adjetivo regional describe el tumulto atmosférico al que está expuesto el lugar en un clima tormentoso. En efecto, en todo momento han de tener allí una ventilación pura y vigorizante." Pág. 10.

Cumbres borrascosas y la Granja de los Tordos se encuentran separadas por una distancia que permite la comunicación entre ellas. El pueblo más cercano, "Gimmerton", está mucho más alejado, por lo que las dos fincas viven asiladas del mundo. 

El señor Lockwood decide hacer una visita de cortesía a su casero. Una vez en Cumbres borrascosas, y debido a una serie de acontecimientos, termina conociendo a los extraños habitantes de aquel lugar, que lo dejan bastante impresionado e intrigado. El señor Heathcliff pasa de ser un cuarentón indiferente a los ojos de Lockwood a uno altanero y violento; su extraña nuera que ronda los diecisiete años se muestra fría y repelente; y el joven Hareton Earnshaw que supera los veinte años de edad, cuya posición en la casa no pudo determinar, se comportaba ruda y groseramente. El clima era realmente hostil, estos personajes no ocultaban el odio que se profesaban entre ellos.

"No era posible que un día tras otro se sentaran a la mesa tan severos y taciturnos ni que, por muy malhumorados que fueran, aquel ceño universal que traían fuese su semblante a diario". Pág. 20.

El señor Lockwood luego de regresar a la Granja de los Tordos, consulta a Ellen Dean, su ama de llaves, si sabe algo del pasado del extraño señor Heathcliff y sus acompañantes de Cumbres borrascosas. Ellen Dean como hija de una sirvienta de las familias más antiguas del páramo conoce todos los detalles de una historia épica que se remonta a más de veintitrés años en el pasado.

Hace tres generaciones los dueños de Cumbres borrascosas era la familia Earnshaw. Compuesta por el señor y la señora Earnshaw y sus dos hijos Catherine y Hindley, que se jugaban junto a la hija de la sirvienta, la pequeña Ellen Dean. Un día el señor Earnshaw, luego de un viaje a Liverpool, trajo consigo a un pequeño niño que encontró abandonado en las calles, lo que provocó de inmediato pequeñas rencillas familiares.

"La señora Earnshaw estuvo a punto de sacar esa cosa de la casa: se encolerizó y preguntó a su esposo cómo se le había ocurrido traer a aquel gitano mocoso, cuando ya tenían a sus propios hijos que alimentar y defender, qué pensaba hacer con él y si se había vuelto loco". Pág. 49.

El pequeño finalmente fue incorporado al hogar y le pusieron el nombre de Heathcliff. La infancia con sus nuevos hermanos fue dura y difícil, aunque en el fondo fue forjando un fuerte lazo con Cathy.
El aislamiento en que vivían en aquel lugar sólo les permitía entablar relaciones con la finca más cercana: La granja de los Tordos, perteneciente en aquellos tiempos a la familia Linton. Una familia de mucha alcurnia y elegancia cuyos hijos contrastaban con el salvajismo de los pequeños Earnshaw.

A medida que el tiempo pasaba y los niños crecían, se relacionaban cada vez más con los hijos de los Linton: Edgar e Isabella. La influencia de ellos en la vida de los Earnshaw terminó abriendo brechas de odio más intensas de las que ya existían entre los hermanos. Desde la adolescencia hasta la adultez, el odio y la pasión contenida de los niños, explotó con toda su intensidad. Se levantaron entre Catherine y Heathcliff barreras infranqueables puestas por ellos mismos. Por un lado Cathy no estaba dispuesta a perder la oportunidad de seguir los pasos naturales para integrarse a la sociedad, mientras Heathcliff en represalia se entrega a una venganza enloquecida y desenfrenada. Se produjeron bodas por capricho, otras por amor, y también por venganza. La astucia y el poder del dinero fueron el instrumento por el cual se infringían mayor dolor. Los hijos resultantes de aquellas uniones llegaron al mundo en medio de la tempestad provocada por la ira, la pasión y el rencor. Pero el lazo entre Catherine y Heathcliff jamás se rompió, a pesar de las desavenencias, su amor y pasión eran tan devastadores que ni ellos mismos lo podían controlar.

"Es difícil perdonar, y mirar esos ojos y sentir esas manos consumidas. ¡Bésame otra vez sin que te vea los ojos! Te perdono por lo que has hecho. Amo a mi asesina, ¡pero no amo al tuyo! ¿Cómo podría perdonarle!" Pág. 200.

Cumbres borrascosas es una tempestad de sentimientos y emociones humanas llevadas al extremo, sus personajes no tienen términos medios, ellos viven y sienten con toda la intensidad de su alma. No se equivocan los que tildan este libro de único e irrepetible, difícilmente otro autor tendrá la capacidad de Emily Brontë de manejar a estos hombres y mujeres de distintas generaciones, que se muestran constantemente violentos y explosivos a la más mínima provocación. El ambiente intrigante y asfixiante que crea, da pie para los actos más traicioneros y recorosos. El arte de la autora está en sujetar las riendas de estos personajes a tiempo, en no dejar que se desboquen, los lleva al límite sin dejarlos pasarse de la raya, evitando desfigurarlos con exageraciones, y no lo hace una vez, lo hace durante toda la novela, incluso desde las primeras páginas, manteniendo la intensidad a cada instante.

¡Sabes que mientes cuando dices que te he matado, Catherine, sabes que antes podré olvidar mi propia existencia que olvidarte a ti! ¿No le basta a tu egoísmo infernal con saber que cuando tú halles la paz yo estaré retorciéndome en los tormentos del infierno?". Pág. 200.

Utiliza un estructura narrativa muy creativa, cuya función principal es captar la atención del lector, motivándolo a leer una extensa historia familiar, muy necesaria para construir el carácter de cada uno de los personajes. La pieza fundamental para que la estructura funcione es el señor Lockwood.

El papel del señor Lockwood es la de representar al lector, viene desde afuera, desde la calma y de pronto se encuentra sumergido en este cuento tormentoso; mira y observa con los ojos del lector. Da los primeros pasos al mismo tiempo que el lector lleva las primeras líneas y desde el comienzo se encuentra con un indiferente Heathcliff y unas mascotas nada amigables. Sin darnos cuenta la tormenta ya nos alcanzó. A través de este personaje la autora nos descoloca de forma brillante, nos llena de intriga. Nos presenta a estos extraños hombres y mujeres que viven en Cumbres borrascosas que parecen no tener nada que ver el uno con el otro, se insultan, se alzan la voz y se manifiestan un profundo odio. ¿Por qué se odian? ¿por qué se tratan y comportan así? ¿cómo se relacionan? Son algunas de las muchas interrogantes que nacen espontáneamente con solo leer los dos primeros capítulos. Y el señor Lockwood es el que intercede por nosotros y busca una respuesta. Y da pie para que Ellen Dean nos relate la historia desde el principio, ya con el interés creado y la predisposición del lector a poner atención.

Desde ese punto la autora da un salto temporal hacia el pasado. Pasa de principios del siglo XIX a finales del siglo XVIII, utilizando a Ellen Dean como la narradora, cuyo papel como hija de sirvienta y luego como sirvienta propiamente tal, es fundamental para que presencie todos lo hechos claves que relatará. Brontë se arriesga y se prepara a contar una extensa historia que podría resultar monótona, pero rompe hábilmente la pared temporal en varias ocasiones con las interrupciones del señor Lockwood y en otras la señora Dean relata hechos que no presenció, pero fue informada de ellos tanto de forma epistolar como directa, generando el efecto de una historia dentro de otra historia.

Finalmente este cuento del pasado que corre de forma paralela con el tiempo presente, termina uniéndose a la línea temporal original, produciéndose el desenlace meses después de la escena que da inicio a la novela.

Esta estructura narrativa tan singular, permitió una caracterización a fondo de los personajes, nos dio la posibilidad de verlos crecer, lo cual resulta fundamental para la credibilidad de sus actos en el futuro. Para dotarlos de esa intensidad y pasión, no solo debe hacerlos actuar así, eso podría resultar falso; poco creíble a los ojos del lector. Por eso los prepara, los pone en terreno fértil y los encauza en una vida que propicie su comportamiento. La primera medida que toma es aislarlos, los priva del contacto con otras costumbres, por lo que los obliga a relacionarse solamente entre ellos. Esa constante, irrita diariamente sus relaciones. Tanto los Linton como los Earnshaw debido a este aislamiento, son desde un principio familias bastante ariscas. Sumado a que los Earnshaw tienen menos clase, viven más al aire libre, y disfrutan de una manera más salvaje el páramo. Emily, a pesar de contar con este ambiente cargado, necesita un detonante, alguien que venga del exterior que provoque la tormenta. Para ese propósito llega Heathcliff, cuyos orígenes no se conocen, lo que le da libertad a la autora de utilizarlo como el último ingrediente de la tempestad.

La pasión entre Heathcliff y Catherine Earnshaw es el elemento estructural principal; es el ojo de la tormenta. A partir de ellos se originan muchos de los odios y rencores de la historia. Su lazo tan fuerte e indestructible, se explica en parte por haber crecido juntos. Ellos son hijos del páramo, se dejan llevar por los vaivenes de la naturaleza, son almas salvajes, indomables, que corren sin control. Su pasión no es de dar y recibir, ellos lo quieren todo, son caprichosos; es un amor violento y autodestructivo. Están hechos de vegetación, de nieve, de barro; se respira la esencia del páramo de Yorkshire en cada una de las páginas que protagonizan. Su historia de amor rompe con todos los cánones clásicos, es un amor desesperado y atormentado. Por lo cual el final no es el típico de las historias de amor, y para eso la autora incorporó unos giros muy interesantes en medio de la novela, con los que corrió el riesgo de quitar intensidad a una historia que no se permite treguas. Pero todo lo soluciona con los hijos, los herederos de la tormenta, esa sangre nueva es la que potencia nuevamente el relato y ayuda a dirigirlo hacia el final catastrófico ideado por Brontë para Cathy y Heathcliff. Ese final trágico que trasciende las fronteras del mundo de los vivos, y los lleva hacia la eternidad.

¿No es cierto que es usted desgraciado? ¿No es cierto que está solo como el demonio y es envidioso como él? ¡A usted no le quiere nadie, y nadie le llorará cuando se muera! ¡Yo no me cambiaría por usted! Pág. 349.






2 comentarios:

  1. Lo tengo pendiente, la he propuesto justo para mi club de Lectura "El Cubil de los Engendros".
    He tratado de no leer demasiado de tu reseña para no cargarme el final, cuando lo termine la leeré completa.

    Un saludo :)

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    Respuestas
    1. ¡Hola María!

      Traté no poner spoilers en la reseña jaja, pero uno nunca sabe. Lo bueno es que lo vas a leer en un lectura conjunta. Este libro es ideal para intercambiar impresiones, sobre todo de la intensidad de los personajes, que muchos lectores odian, en mi caso, yo amé esa compleja agresividad y pasión que tienen. ¡Saludos!

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