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martes, 22 de noviembre de 2016

Reseña Nº 120: La muerte llega a Pemberley

La muerte llega a Pemberley 

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Phyllis Dorothy James (1920-2014)
Ediciones B
B de Bolsillo
331 Páginas
Novela policial

En nuestra infancia todos tuvimos nuestro libro o autor favorito que nos marcó de por vida, para P. D. James fueron los libros de Jane Austen los que en parte la motivaron a convertirse en escritora. Como una forma de homenaje crea esta historia policiaca a partir de la obra de Austen más conocida y más querida por el público como lo es Orgullo y Prejuicio.

La autora retoma el relato de Orgullo y Prejuicio justo donde lo dejó Austen, para extenderlo seis años en el futuro. Nos lleva a la Inglaterra de principios del siglo XIX, con el conflicto bélico con Francia como telón de fondo. Nos encontramos a finales del año 1803, Elizabeth y Darcy ya tienen dos hijos. La vida perfecta de cuento de hadas por fin se veía realizada. Todo funciona bien en Pemberley, la boda de Darcy con Elizabeth aseguró el futuro de la finca, ahora con la pareja instalada en el lugar tanto el personal de servicio como los arrendatarios ven seguridad en su futuro, ya que la  familia Darcy perdurará en el tiempo y proseguirá dándoles empleos a ellos y a sus futuras generaciones. Toda la finca en su conjunto se encuentra unida.

Elizabeth poco a poco se acostumbra a su nueva vida, recibe constantemente las visitas de su hermana Jane con su esposo Charles que junto a las visitas de su padre, el señor Bennet, son sus favoritas. La vida transcurre entre deberes domésticos y las responsabilidades de la finca. Todo es alegría y entusiasmo, se encuentran en la víspera del gran baile que se brinda en honor a Lady Anne, la madre de Darcy, lo que ocupa momentáneamente la mente de Elizabeth; pero pequeñas preocupaciones van surgiendo. La hermana menor de Darcy, Georgiana, empieza ya a pensar en el amor y un pequeño triángulo amoroso comienza a romper la tranquilidad de la finca, es esa misma tranquilidad, la que pone a reflexionar a Elizabeth y la hace preguntarse si los males del mundo exterior los alcanzarán.

"Aquí estamos sentados, a principios de un nuevo siglo, ciudadanos del país más civilizado de Europa, rodeados del esplendor de sus artes, y de los libros que enaltecen su literatura, mientras ahí fuera existe otro mundo que la riqueza, la educación y el privilegio pueden mantener alejado de nosotros, un mundo en que los hombres son tan violentos y destructivos como lo es el mundo animal".  Pág. 63.

Lentamente, olvidadas leyendas del bosque de Pemberley empiezan a recobrar vida. La antigua cabaña que en otros tiempo mandara a construir el bisabuelo de Darcy en el bosque, para aislarse del mundo, y que ahora era habitada por los Bidwell, una querida familia del personal de servicio, era nuevamente tema de conversación debido a lamentables hechos que ocurrieron allí en el pasado. Esto sumado a unas extrañas visiones de un presunto fantasma, han convertido al bosque en un lugar de respeto. Y como si todo esto fuera poco, la sombra de Wickham amenaza nuevamente con traer problemas a la reciente pareja.

"El señor Wickham, parece tener un extraordinario talento para crear problemas y avergonzar a las personas respetables". Pág. 176.

Este pequeño cúmulo de problemas no son más que el presagio de uno mayor. En una oscura y tormentosa noche, el escándalo llega hasta las misma puertas de Pemberley, existe la posibilidad de que haya ocurrido un asesinato en el bosque. Desde ese momento las investigaciones por parte de la policía y todo los procedimientos judiciales sumergirán a toda la casa en un completo caos, lo que  pondrá a prueba el honor y la respetabilidad de la familia completa.

P. D. James comienza la historia resumiendo las últimas acciones de los personajes de Orgullo y Prejuicio, en una especie de introducción para conducir al lector gradualmente hasta el comienzo de su relato. Aborda a los personajes de una manera sorprendente, como una verdadera extensión de la novela original, en donde cada una de las personalidades resultan muy auténticas y se comportan tal como lo deberían hacer; tanto la época como las costumbres, son una extrapolación perfecta de la ficción de Austen.

Entonces la autora nos sumerge en este universo de cotidianidad de Orgullo y Prejuicio, utilizando como argumento principal para dar continuidad a la historia, una investigación policial en base a un asesinato.
A pesar de la basta experiencia de P. D. James, no logró unir la trama del asesinato con la extensión de la novela original. Se produce una dicotomía, hay un conflicto evidente entre dos fuerzas que se repelen. El problema está en que la autora respetó demasiado a los personajes originales, no se arriesgó a tocar el inmaculado universo de Austen, apenas lo rozó superficialmente. Por lo tanto la trama del asesinato recayó en algunos personajes de bajo perfil de la novela original y en los que P. D. James agregó para dar sentido a su ficción. Por lo tanto se generó una excelente continuación de Orgullo y Prejuicio, algo así como un epílogo extendido, que va adquiriendo cuerpo y una trama propia con las preparaciones para el baile y el triángulo amoroso que protagoniza Giorgiana. La novela en sí, no requiere de un argumento policial, los personajes y la historia ya vienen cargados de rencillas y temas pendientes; acumulan una inercia natural.

El argumento policial entorpece el desarrollo natural de aquella inercia que tan bien supo llevar la autora en las primeras páginas. Debido a esto, cuando introdujo personajes del universo de Orgullo y Prejuicio, que no aportan nada a la investigación, parecen entradas injustificadas, entran y salen de escena solamente para exhibir sus destinos luego de seis años. Si la autora hubiera eliminado esas escenas, el argumento no se vería afectado, se extendió innecesariamente, quizá para complacer a los fans y a ella misma.

Esta trama policial impulsa el desarrollo de la historia pero no lo lleva por los mejores causes, somete a los personajes a un rutinario y tedioso proceso judicial, de investigación y juicio, lleno de reiteraciones de hechos, que a veces cansan. Pero no todo es tan malo, ya que le saca partido a Elizabeth y a Darcy, los pone en situaciones en que deben poner a prueba su empatía, en donde el egoísmo y el orgullo son sombras que los acecharan al momento de tomar sus desiciones. Pero aun así el asesinato se siente demasiado forzado y no encaja del todo, desaprovecha las bondades de los múltiples personajes y se asienta estructuralmente en el círculo más alejado de los Darcy. Por eso da la impresión de que hay dos argumentos paralelos que solo se encuentran en algunos puntos durante el desarrollo de la historia. Para que el argumento policial potenciara la historia positivamente hizo falta un detective y que los hechos involucraran de manera más profunda a los personajes principales de la historia. Es por esto que me pareció una trama policial muy débil, sin impacto, con giros imprevistos e ingeniosos pero muy poco emocionantes.

Aun así, la autora hace gala de su talento a la hora armar un misterio. A partir de retazos de diferentes líneas argumentarles teje una subtrama invisible al ojos del lector. El descubrirla es absolutamente necesario para resolver el caso. Utiliza un personaje clave como eje principal de las acciones, y es este personaje elegido por la autora el que entra y sale constantemente de aquella subtrama, dejando pistas para el lector.

El narrador es omnisciente, y en esta ocasión no se sitúa solamente en la perspectiva de Elizabeth, sino que también en la de Darcy, dándonos el privilegio de ser testigos de la forma de pensar de este famoso personaje. Ya no lo vemos desde fuera, ahora podemos apreciar sus contradicciones; las típicas de un hombre recto y justo, que a pesar de la tensa situación opta siempre por el camino correcto, dejando a un lado sus rencillas personales. A través de sus preocupaciones podemos ver a un Darcy profundamente influenciado por las tradiciones y normas de aquellos tiempos; pero a pesar de todo el adoctrinamiento al que fue sometido desde niño, rompió con todos los esquemas por amor.

"No podía lamentar haberse casado. Renegar de su matrimonio habría sido como renegar de haber nacido. Este le había traído una felicidad que no creía posible, un amor del que los dos niños hermosos y sanos que dormían en los aposentos infantiles de Pemberley eran promesa y garantía". Pág. 233.

El punto fuerte del libro es sin duda el reencuentro con los personajes de Orgullo y Prejuicio, el conocimiento de P. D. James sobre la obra de Austen raya en lo perfecto, el estilo y las formas de los personajes son impecables, es un verdadero regreso a Pemberley, pero esta vez para quedarnos por mucho más tiempo a disfrutar de la finca. Casi todos los personajes vuelven a aparecer en escena, la autora utilizó diversos recursos para incorporarlos poco a poco en el argumento ya sea de forma física, epistolar o son nombrados en alguna conversación. P. D. James logró mostrar el cuadro completo sobre el futuro de las familias Bennet y Darcy, aunque eso le valió despotenciar el argumento policial. Sin duda fue capaz de hacernos sentir que volvíamos a leer a Austen, pero sin ese talento para imbuir romance y pasión en cada una de sus letras.

Muchas gracias a Ediciones B Chile por el envío del ejemplar