Si te gustó el contenido del blog me harías un gran favor siguiéndome

viernes, 24 de marzo de 2017

Reseña Nº 147: Final del juego

Final del juego (1956)

libro-julio-cortázar
Julio Cortázar (1914-1984)
Penguin Random House
Debolsillo 
167 páginas
Cuentos


Cortázar siempre provoca altos y bajos en sus lectores, no todo lo que escribe encanta, parece que lo hiciese a propósito. Como si no quisiese que nos acomodáramos con él, no quiere que nos durmamos en su estilo, sino que siempre estemos despertando constantemente. Acabo de leer Historias de cronopios y de famas y me es imposible no comparar los dos libros. Cuando habla de cronopios y manuales de instrucciones, la brevedad se vuelve una de sus mejores compañeras, lo obliga a ser ingenioso y a evitar darse vueltas innecesarias para confundir al lector. En "Final del juego" los cuentos son breves, pero son mucho más largos, no son microcuentos. Y ese efecto de pasar de una prosa fugaz a una de mayor extensión se hace sentir. 

En este libro también encontraremos una amplia gama de temas y escenarios. En ellos predomina el ingenio de Cortázar para atraparnos en los universos que crea, quizá en algunos cuentos está mejor logrado que en otros, pero esa misma diferencia lo hace impredecible.
Sus historias son encasilladas dentro del realismo mágico o del surrealismo, porque la irrealidad aflora de forma natural dentro de la realidad y nada es lo que parece; es un realismo aparente. 
Crea universos dentro de otros universos, no, no los crea, siempre han estado ahí, lo que hace es mostrarnos aquello que no podemos ver, y él sí. Toma objetos comunes y nos lleva a apreciar los mundos que hay dentro de ellos, que incluso se conectan entre sí, como en "Continuidad de los parques", uno de los mejores cuentos de este libro.

"Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi enseguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba." Pág. 11.

Cosas tan simples como un libro, una puerta o un pulóver, son utilizados por el autor para descuadrar nuestro mundo. Utiliza una serie de secuencias repetitivas, un paso a paso detallado para que sintamos real aquello que es de naturaleza fantástica. En "No se culpe a nadie", se puede apreciar con mayor claridad esa técnica. 

Una de sus tendencias es siempre partir de un hecho cotidiano, algo que a simple vista parece normal. Como por ejemplo, alojarse en un hotel, ir a un concierto de música clásica, salir a andar en motocicleta o subirse a un simple autobús. Un lector común que no ha leído a Cortázar nunca estará preparado para lo que viene. En cambio, alguien que se haya informado, o que con anterioridad, ya haya leído sus cuentos, estará muy atento buscando el momento exacto en que todo gire, y el mundo quede de cabeza. Yo empiezo a leer sus cuentos con una ansiedad increíble, me fijo en cada línea y detalle para no ser sorprendido; es un juego de ingenio. Cuando pienso que es un objeto el que utilizará para desconcertarme, resulta que es algo tan sublime como la música, la que transforma y deforma la conciencia de un grupo de personas, como en "Las Ménades". 

"Y con él los primeros aplausos, sobre la música, incapaces de retenerse por más tiempo, como si ese jadeo de amor que venían sosteniendo el cuerpo masculino de la orquesta con la enorme hembra de la sala entregada, ésta no hubiera querido esperar el goce viril y se abandonara a su placer entre retorcimientos quejumbrosos y gritos de insoportable voluptuosidad". Pág. 58.

Y no solo la música, también utiliza sentimientos, como el puro amor infantil. En el cuento "Los venenos" utiliza esta técnica para sorprendernos, a través de una prosa preciosa llena de imágenes y recuerdos de la infancia, nos regala uno de los relatos más emotivos junto a "Final del juego". En estos dos cuentos, utiliza el sentimiento como irrealidad en un mundo que se desmorona frente a lo inevitable. Lo que sorprende en ellos, es cómo el sentimiento transforma a los personajes, destacándolos y llenándolos de magia.

Cortázar sabe cómo atraparnos a través de temas que lo acosan personalmente, hace nuestras, sus obsesiones. Quizá no en todos los cuentos lo logra de manera perfecta, ya que es imposible que todos los lectores sintamos igual, pero sabe captar la atención, aislarte del mundo; él lo llama el oficio de escritor. Lo que yo destaco es ese ingenio con que escribe, el talento con que manipula el tiempo y el espacio, y en un par de líneas los entrelaza y nos maravilla de un forma brutal. Para mí, los cuentos  donde logra el mejor resultado en la fusión de mundos son "Axolotl", La noche boca arriba, y "La banda".

"De pronto le pareció entender aquello en términos que lo excedían infinitamente. Sintió como si le hubiera sido dado ver al fin la realidad. Un momento de la realidad que le había parecido falsa porque era la verdadera, la que ahora ya no estaba viendo. Lo que acababa de presenciar era lo cierto, es decir lo falso". Pág. 99.

A veces narra en tercera persona, otras en primera, matizando la narración con una jerga porteña como en "Los amigos". También utiliza el formato epistolar, donde se debe poner mucha atención a las fechas de las cartas, me refiero al cuento de "Sobremesa". En general encontraremos una amplia gama de perspectivas narrativas.
En los finales, casi siempre evita decidir por el lector, deja muchas cosas a la interpretación de cada uno, pero da las pistas necesarias para conducir a una respuesta, nos deja pensar y analizar las situaciones libremente, y no nos impone una idea predeterminada; nos deja soñar.

Este libro de cuentos no me parece la mejor opción para partir con Cortázar, yo sugeriría primero leer "Historias de Cronopios y de famas" y luego este libro, cuando ya estén más familiarizados con el estilo del autor.

Muchas gracias a Penguin Random House Chile por el envío del ejemplar