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lunes, 18 de septiembre de 2017

Frases de La senda del perdedor

Las mejores frases y fragmentos de La senda del perdedor


ricardo-carrion
Charles Bukowski (1920-1944)
288 páginas
Anagrama

¡Hola lectores!


Esta es una entrada de recopilación. Luego de leer y reseñar La senda del perdedor de Bukowski, me di cuenta que habían muchas y frases y fragmentos que no pude incluir en la reseña. Y no quería que se perdieran. Muchas veces una simple frase te puede motivar a leer un libro, así que dejo muchas de este libro para invitarlos a leerlo. 


Nota: Las últimas frases están en rojo, no porque sean especiales, sino porque blogger no me dejó cambiar el color. jaja. 

Capítulo 8


Lo mejor del dormitorio era la cama. Me gustaba estar en la cama durante horas, incluso de día, con las sábanas subidas hasta la barbilla. Allí se estaba bien, nunca ocurría nada. No había gente, nada. Pág. 35.

Capítulo 11


"Los chicos de miranda se rajaron después de aquello. No sabían cómo recuperarse. Venían de un barrio rico, no sabían lo que significaba luchar por recuperarse". Pág. 45.

Capítulo 13


-Henry, ¿Quieres a tu madre?
Yo la verdad es que no la quería, pero la vi tan triste que le dije que sí. Pág. 48.

"Esta cosa de joder estaba bien. Le daba a la gente cosas extra en que pensar". Pág. 52.

Capítulo 15


"Todo lo que necesitaba una persona era una oportunidad. Siempre había alguien controlando quién podía tener una oportunidad y quién no". Pág. 58.

Capítulo 19

"Así que eso era lo que querían: mentiras. Mentiras maravillosas. Eso es todo lo que necesitaban. La gente era tonta". Pág. 80

Capítulo 21

"Todos proveníamos de familias víctimas de la Depresión y la mayoría habíamos sido mal alimentados, aunque por una extraña paradoja habíamos crecido enormemente. La mayoría de nosotros, creo, no había recibido el menor amor por parte de su familia, y tampoco lo necesitaba de nadie". Pág. 87.


Capítulo 26

"Mi madre iba cada mañana a su mal pagado trabajo y mi padre, que no tenía trabajo, también salía cada mañana. Aunque la mayoría de los vecinos estaban sin empleo, él no quería que advirtieran que estaba parado". Pág. 109.


Capítulo 27

"Algo había ocurrido. Las toallas del baño lo sabían. La cortina de la ducha lo sabía, el espejo lo sabía, la bañera y el retrete lo sabían. Mi padre se giró y salió por la puerta. Él lo sabía. Era mi última paliza. Al menos proveniente de él". Pág. 119.


Capítulo 31

-¿Qué es lo que haces durante todo el día?
-Me quedo en la cama
-Eso es terrible
-No, es agradable. A mí me gusta. Pág. 132.

"Experimentaban con los pobres y, si funcionaba, utilizaban el tratamiento con los ricos. Y si no funcionaba, aún había un montón de pobres para experimentar con ellos". Pág. 134.


Capítulo 33

"No valía la pena confiar en ningún otro ser humano. Los hombres no se merecían esa confianza". Pág. 142.

Capítulo 35

"Y entonces vino Hemingway. ¡Qué subyugante! Sabía cómo escribir una línea. Era puro gozo. Las palabras no eran abstrusas sino cosas que hacían vibrar tu mente. Si las leías y permitías que su hechizo te embargara, podías vivir sin dolor, con esperanza, sin importarte lo que pudiera sucederte". Pág. 149. 

"Turguéniev era un tipo muy serio, pero podía hacerme reír porque el encontrar una verdad por primera vez puede ser muy divertido. Cuando la verdad de alguien es la misma que la tuya y parece que la está contando solo para ti... eso es fantástico". Pág. 150.


Capítulo 36

"Si te doy un dólar a la semana, eso significará 52 dólares por año, lo que significa que tengo que trabajar una semana más sólo para pagarte a ti. 
No respondí, pero pensé: Dios mío, si piensas de ese modo, artículo por artículo, entonces no puedes comprar nada: pan, sandía, periódicos, harina, o espuma de afeitar. No dije nada más porque cuando odias, no mendigas". Pág. 151.

Capítulo 38

"Las chicas eran un imposible fuera de mi alcance, y por eso aparentaba que no existían". Pág. 157.


Capítulo 39


"Cuando la adversidad alcanzara sus vidas posiblemente llegara demasiado tarde o fuera demasiado poderosa. Yo estaba preparado." Pág. 166. 


Capítulo 40

"Los padres de los chicos ricos solían ser más patrióticos porque tenían más que perder si el país se hundía. Los padres pobres eran bastante menos patrióticos, y a menudo solo lo profesaban porque los habían educado así o era lo que se esperaba de ellos. Subconscientemente sabían que no les iría peor si los rusos, o los alemanes, o los chinos, o los japoneses, gobernaran el país, sobre todo si tenían la piel oscura". 

Capítulo 41


El problema era que tenías que seguir escogiendo entre lo malo y lo peor. Hasta que al final no quedaba nada. A la edad de 25 la mayoría de la gente estaba acabada. Todo un maldito país repleto de gilipollas conduciendo automóviles, comiendo, pariendo niños, haciéndolo todo de la peor manera posible, como votar por el candidato presidencial que más les recordaba a ellos mismos". Pág. 172.

Yo no tenía ningún interés. No tenía interés en nada. No tenía ni idea de cómo lograría escaparme. Al menos los demás tenían algún aliciente en la vida. Parecía que comprendían algo que a mí se me escapaba... Tan sólo quería escaparme de ellos, pero no había sitio donde ir. ¿Suicidio? Jesucristo, tan solo más trabajo. Deseaba dormir cinco años, pero no me dejarían. Pág. 172.

"Todo el mundo tenía que doblegarse y encontrar un molde donde encajar. Doctor, abogado, soldado... no importaba lo que fuera. Pág. 174.

Capítulo 44


Yo era pobre e iba a continuar siéndolo. Pero tampoco deseaba especialmente tener dinero. No sabía qué es lo que quería. Sí, lo sabía, deseaba algún lugar donde esconderme, algún sitio donde no tuviera que hacer nada. El pensamiento de llegar a ser alguien no sólo no me atraía sino que me enfermaba.

"Ir a algún sitio para trabajar todos los días y después volver. Era imposible. Hacer cosas normales como ir a comidas campestres, fiestas de navidad, el 4 de Julio, el día del trabajo, el día de la madre... ¿acaso los hombres nacían para soportar esas cosas y luego morir? Prefería ser un lavaplatos, volver a mi pequeña habitación y emborracharme hasta dormirme". 

Los odié. Odié su belleza, su juventud sin problemas, y mientras los miraba danzar a través de los remansos de luz mágicamente coloreada, abrazándose entre ellos, sintiéndose tan bien, como niños inmaculados en gracia temporal, los odié porque tenían algo que yo aún desconocía, y me dije a mí mismo de nuevo: "Algún día seré tan feliz como cualquiera de vosotros, ya lo veréis." Ellos siguieron bailando y yo repetí mi promesa. Pág. 193

Capítulo 45


"... creo que la gente solo piensa en las injusticias cuando les suceden a ellos." Pág. 197.

Capítulo 47


Lo que yo quería era vivir en una cueva en el colorado con víveres y comida para tres años. Me limpiaría el culo con arena. Cualquier cosa, cualquier cosa que evitase que me ahogase en esta existencia monótona, trivial y cobarde. Pág. 209. 

"Qué tiempos tan frustrantes fueron aquellos años: tener el deseo y la necesidad de vivir pero no la habilidad". Pág. 214.

Capítulo 48


"Recordé lo que Iván había dicho en Los hermanos Karamazov. ¿Quién no desea asesinar a su padre?" Pág. 217.

Capítulo 52


"Además yo había leído por ahí que si un hombre no creía o entendía verdaderamente la causa a la cual se adhería de algún modo podía ser más convincente". Págs. 236-237.

Capítulo 53


"El beber era lo único que evitaba que un hombre se sintiera desplazado e inútil. Todo lo demás era luchar y luchar, abriéndose paso a tajos. Y nada era interesante, nada. Todo el mundo era igual, reprimiéndose y controlándose. Y yo tenía que vivir con esos mamones el resto de mis días". Pág. 245. 

"¿Era yo el único en agobiarme por un futuro sin posibilidades?" Pág. 245.

"Yo había escrito diez o doce historias cortas. Dale a un hombre una máquina de escribir y se convierte en escritor". Pág. 246.


Capítulo 58


"La vida del hombre normal y sano era tediosa, peor que la muerte. Parecía no haber alternativa posible. Y la educación también era una trampa. La poca educación a la que me había permitido acceder me había hecho más suspicaz. ¿Qué es lo que eran los doctores, abogados y científicos? Tan solo eran hombres que habían permitido que los privaran de su libertad de pensar y actuar como individuos". Pág. 275. 

"Ahí sentado bebiendo consideré la idea del suicidio, pero sentí un extraño cariño por mi cuerpo, por mi vida. A pesar de sus cicatrices y marcas, me pertenecían. Pág. 276.

"Los pobres tenían derecho a follar para abrirse camino entre sus pesadillas. Sexo y alcohol, quizás un poco de amor. Era todo lo que tenían". Pág. 276.

Ricardo Carrión
Administrador del blog

9 comentarios:

  1. Hola
    Has escogido frases muy significativas del libro.
    Me quedo con la del CAP.8.
    Saludos

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    1. ¡Hola!

      Me alegro que te gustaran las frases. ¡Saludos!

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  2. Hola Ric!!!
    A mí me pasa muchas veces que apunto demasiadas frases y no puedo ponerlas todas en la reseña porque me paso así que está muy bien que hagas esta entrada ;P
    Nos leemos, besos ^^

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  3. Hola Ric!!!
    A mí me pasa muchas veces que apunto demasiadas frases y no puedo ponerlas todas en la reseña porque me paso así que está muy bien que hagas esta entrada ;P
    Nos leemos, besos ^^

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    1. ¡hola Sihana!

      Sí, es verdad, es una pena dejar frases fuera. Prefería hacer una entrada de todas, así quedaba mejor jeje. ¡Saludos!

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  4. Hola!
    No conocia el libro pero con las frases que has puesto has hecho que quiera leerlo me han gustado muchas sobre todo las del capitulo 33 y 38.
    A mi tambien me pasa que blogger muchas veces no me deja cambiar el color jajaja o me deja unas letras mas chicas :(
    Un beso!

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    1. ¡Hola Laura!

      Las frases también son una buena forma de recomendar libros. Me alegra que te haya entusiasmado a leerlo. ¡Saludos!

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  5. Holaaaa!
    Me encantan las frases, soy fan de las frases jajaja
    me gustaron dos. Cap 11 y 47. La de la cama, le encuentro razón, jajaja mi lugar favorito de la vida y puede ser por lo que dice el, ahí no pasa nada, uno duerme, se relaja, la sabana hasta la barbilla = Felicidad
    Y la 47 me gustó porque le encontré razón, es difícil empatizar y uno cree en las injusticias sólo cuando le pasan a uno!
    Un gran abrazo loquillo!

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