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viernes, 6 de abril de 2018

Reseña Nº 212: Viernes, ganas de mear y lo que pasó después

Viernes, ganas de mear y lo que pasó después

Matías Kitsch
Ril editores
72 páginas


Novela corta o cuento largo, lo cierto es que el libro de Matías Kitsch, a pesar de su brevedad, no es de lectura rápida, ni de narración simple. Hay un efecto interesante que se produce con la temática, la forma en que está contada la historia y con la brevedad de la novela. Cuando di vuelta la última hoja tuve la sensación de que fui testigo de una larga epopeya en apenas unas cuantas páginas, y que el protagonista también la vivió en apenas unas cuantas horas. Es que Maxi, detiene el tiempo, como si fuese un ilusionista o más bien como si el alcohol le diera la facultad de la conciencia pura y absoluta, de abandonar el concepto del tiempo lineal y despertar de pronto, aislado de todo lo demás, para instaurar universos en instantes. Maxi nos lleva por el tortuoso camino de sus reflexiones y recuerdos. Es viernes, acaba de terminar la semana y no hay nada mejor que sentarse en el pasto a pasar el rato bebiendo alcohol y mirando a las chicas bailar. Es en ese espacio donde se desarrolla el grueso de la historia, cuando los universitarios liberan las tensiones de los estudios, fumando, bebiendo, teniendo sexo o conversando de lo que sea.

El título nos dice exactamente cómo está estructurada la historia. Es día viernes, y el relato se divide en dos partes. La primera es cuando Maxi desea orinar desesperadamente luego de beber demasiado alcohol (ganas de mear). La segunda se desarrolla cuando finalmente orina y se dirige rumbo a su casa (y lo que pasó después). En ambos casos nos enfrentamos a un extenso monólogo interior. Con ausencia casi total de diálogos y acciones, el protagonista devela muchas de sus angustias sobre el mundo, la vida y el amor. Y es que hace poco terminó una relación con Gaby, una chica que marcó su vida. En medio de los devaneos típicos de un borracho, nos narra sus inquietudes con una verborrea con muchas pausas, como si se tratara de un compás musical, donde va incluyendo citas de canciones de bandas punk. 

En apariencia es una historia simple, pero lo interesante está en las reflexiones y en la forma en que está contada. Usa la primera persona pasado de una forma muy interesante. Es el recuerdo de un borracho en una noche de ebriedad, pero relatado con una prosa que no ha perdido el efecto etílico. Porque el constante uso de la coma le imprime un efecto verborreico. El narrador no para de hablar,   lanza una idea tras otra, las cuales, parece como si chocaran y se mezclaran. Aún no termina de decir algo cuando drásticamente cambia el tema, pasa de una reflexión a una alucinación y luego a un flashback, rompiendo los esquemas clásicos de la narración retrospectiva. 

Así, a través de flashbacks, nos va mostrando partes de un rompecabezas para comprender sus acciones y todo lo que sucede a su alrededor. Poco a poco nos entrega las piezas de una delirante noche de alcohol. En donde las ganas de orinar terminan siendo el pensamiento recurrente que lo trae a la realidad desde sus profundas reflexiones. El hilo central es el constante recuerdo de su relación fallida con Gaby, y desde allí nacen sus frustraciones con el mundo. Sufre una crisis existencial, que lo hace consciente de que es un alma encerrada en un cuerpo con paredes de razonamiento. Puede que dios esté jugando con nosotros, o simplemente nos creó por casualidad y nos olvidó. O tal vez solo quería dormir y se hartó de nosotros.

Me gustan las reflexiones del protagonista. Es una novela ideal para todo amante del monólogo interior. Hay momentos en que se detiene en movimientos, en pequeños instantes y eso me dio la sensación del despojo del tiempo.
No soy un entendido en la cultura del punk rock, por lo que no pude apreciar todo lo que nos quería comunicar el autor, pero aún así disfruté mucho el libro. Como les decía más arriba, hay muchas citas de canciones de bandas punk, cada una con su pie de página indicando a que grupo pertenece. Además, no encontré errores ortográficos ni ninguna falla tipográfica. La edición está perfecta, cuida mucho los detalles.

Les dejo algunas citas que me encantaron del libro:

"Todos los mártires de la historia habían sido, más que héroes, masoquistas. La inercia siempre ganaba. Morir por la causa, vivir era una causa, todos morían por vivir". Pág. 15. 

"La memoria era una ventana empañada con aliento, y por más que intentara dibujar con el dedo mis ángeles eléctricos, los trazos obedecían a su propia física. Mostraban partes difusas y otras claras del mundo exterior." Pág. 18

"Sabía muy bien que el amor en tiempos de alcohol duraba menos de lo que uno pensaba". Pág. 18.

"Estaba condenado a la razón como un esclavo con grilletes de neuronas." Pág. 19.

"Son feos, pero tienen estilo. Tienen el rock and roll en la puta sangre y eso es lo que les gusta a las minas. No tenemos nada que hacer ahí. Si nosotros vomitamos, es asqueroso, pero si ellos vomitan, están haciendo punk rock". Págs. 21-21.

"Entonces, quizás la tristeza se basa también en la diversión ajena". Pág. 21

"Era hermoso desde una perspectiva que nadie más, creíamos, entendería, y era hermoso porque estábamos juntos y ya de a dos se redefinen los significados". Pág. 23.

"...pero aún faltaban cervezas para olvidar mi propio rostro en el reflejo de las latas". Pág. 23.

"...y pienso en que realmente toda la gente es desconocida. Incluso quienes creemos conocer en la mayor intimidad, si no nos conocemos ni siquiera a nosotros mismos. La palabra conocer está sobrevalorada, implica una certeza imposible de obtener". Pág. 26.

"Te conocí, o creí haberlo hecho, pero la coherencia es abstracta, conocí un instante de ti, luego ya habías cambiado y me quedé como imbécil reteniendo la idea del momento muerto". Pág. 26.

"Pero la cordura mantenía las intenciones en simples deseos". Pág. 28.

"La realidad era frágil, nada se relacionaba realmente, conjunto de coincidencias efímeras que le dan una excusa a los sentidos para racionalizar, para establecer las conexiones que no existen". Pág. 33. 

"El sentido de la vida no se encontraba en el fondo de los vasos o de las botellas, sino que se encontraba en el fondo de la vejiga, si es que existía el fondo. Mear largo era una metáfora irónica de la supervivencia, al retardo en respiraciones que aguantaba la vida, y al final, de todos modos, encontrábamos la vejiga vacía de vida con su único sentido: la muerte". Pág. 40. 

"Los clichés para describir la imbecilidad de la vida, lo absurdo en la coincidencia de que la consciencia encuentre con palabras la descripción de su mundo". Pág. 55.

"Según ella, yo era poeta porque no tenía poemas y eso era poético". Pág. 62.

"Y el tiempo es relativo, especialmente el tiempo que duran los silencios". Pág. 67.

Este libro ya está a la venta en Chile y lo pueden encontrar en Feria Chilena del Libro (14 locales), Antártica (todo Chile), Qué Leo (Santiago, Viña y Valpo), GAM, Lolita, Metales Pesados, entre otras librerías. También lo pueden encontrar en Buscalibre. 

Muchas gracias a su autor por enviarme el ejemplar
Ricardo Carrión
Administrador del blog








1 comentario:

  1. Hola! qué ganas de leerlo. Me gusta el monólogo interior, ese narrador que desnuda su interior a través de sus reflexiones de forma desordenada y que, a la vez, te permite encontrarte en ellas, te preguntas ¿cómo se metió en mi cabeza?
    Abrazo.

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