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viernes, 18 de agosto de 2017

Reseña Nº 176: El juego de Ender

El juego de Ender (1985)


Orson Scott Card
Ediciones B
Sin Límites
378 páginas
Ciencia ficción


Nos encontramos en un futuro indeterminado. La hegemonía gobierna la Tierra y cuenta con una unidad militar llamada la Flota Internacional (F.I.), a cargo de la defensa contra seres extraterrestres. Dicha defensa, comenzó a gestarse luego de la primera invasión de los Insectores, alienígenas con forma de insecto. La F.I. terminó consolidándose luego de detener una segunda invasión de los Insectores en el sistema solar. A través de la tecnología enemiga, los seres humanos lograron mejorar sus armamentos, el viaje y la comunicación interestelar.

"La naturaleza no puede hacer evolucionar a las especies que no tienen un deseo de supervivencia". Pág. 298.

Mientras esto sucedía, la Tierra alcanzó la superpoblación, por lo que hubo que tomar medidas drásticas, como la prohibición a las familias de tener más de dos hijos. Tener un tercer hijo significaba, más impuestos y un sin fin de desventajas. Pero a una familia en particular, les dieron la posibilidad de tener un tercer hijo. Se trataba del matrimonio Wiggin (Theresa y John Paul), cuyos coeficientes intelectuales son muy altos, por lo que traspasan esa inteligencia a su descendencia; sus hijos nacen con habilidades especiales (superdotados). Antiguamente, la F.I. intentó reclutar a John Paul Wiggin, pero no prosperó dicho intento, por lo cual, ahora sus hijos han sido sometidos a diversas pruebas para ingresar a la F.I. Lamentablemente, debido a sus temperamentos, sus dos primeros hijos no dieron los resultados esperados. Tanto Peter como Valentine, no fueron aceptados. La F.I. buscaba algo intermedio, fue así como se permitió un tercer hijo: Andrew "Ender" Wiggin.

"Te miran y te ven como un símbolo de orgullo, porque pudieron esquivar la ley y tener un Tercero". Págs. 34-35.

Ender podría ser lo que la F.I. ha buscado durante mucho tiempo: el futuro líder al mando de las tropas terrícolas en la tercera invasión Insectora. Para eso es integrado desde muy corta edad (seis años) a la Escuela de batalla, una estación espacial en la órbita de la Tierra, en donde se adiestran cadetes para que combatan en las futuras guerras contra los insectores. En la escuela de batalla es normal que los cadetes entren siendo niños para iniciar su formación.

"La escuela de batalla forma futuros capitanes de astronaves, comodoros de flotillas y almirantes de la flota". Pág. 32.

En aquel lugar, Ender recibirá un trato más duro que sus compañeros. Sus profesores intentarán sacar lo mejor de él, colocándolo siempre en situaciones desventajosas, que solo utilizando todo su ingenio podrá resolver. El tiempo se agota y la tercera invasión insectora está muy cerca. Necesitan convertir luego a Ender en un gran líder. Pero Ender es solo un niño, que a pesar de su inteligencia, requiere del afecto de amigos y familiares. Deberá enfrentar la pérdida de su niñez, encerrado en una estación espacial.

"El enemigo son los profesores. Nos obligan a pelearnos unos con otros, a odiarnos unos con otros. Nos estamos matando, nos estamos volviendo locos intentando vencernos unos a otros, y, mientras tanto, esos desgraciados nos observan, nos estudian, descubren nuestros puntos débiles, deciden si somos suficientemente buenos o no". Pág. 133.

En este libro seguiremos en detalle los años que Ender pasó en la Escuela de Batalla, y más tarde en la Escuela de Mando. Veremos el resultado de las manipulaciones de la F.I. sobre su persona. ¿Será el gran líder que defenderá a la Tierra de la próxima invasión Insectora? Averígualo entrando al fantástico mundo de "El juego de Ender".

"La humanidad no nos pide que seamos felices. Sólo nos pide ser brillantes en su nombre". Pág. 323.

El juego de Ender tiene dos partes bien definidas que la hacen una gran historia. Primero, el trasfondo de un futuro lejano en donde la humanidad ya ha resistido dos invasiones de una raza alienígena con un gran parecido a los insectos. Tenemos a una Tierra en equilibrio, donde las naciones han dejado de verse como enemigas entre sí, y se han concentrado en el enemigo común. Segundo, un grupo de niños superdotados, que se comportan como adultos, y son sometidos a un duro entrenamiento, con el fin de convertirlos en armas de guerra.

Esa supuesta tercera invasión que está por venir ha provocado este ambiente, es la que le da el impulso a la novela; mueve a los personajes. Además, parece ser un mal necesario, ya que mantiene de algún modo la paz en la Tierra y, les da al mismo tiempo, un propósito a los niños prodigio. Pero el temor es real y la gente está preocupada. Debido a eso, los niños son sometido a distintas pruebas para evaluar su potencial como futuros oficiales. Los someten a diferentes juegos de guerra para evaluar su capacidad estratégica, pero en el fondo, lo que hacen es torturarlos física y psicológicamente bajo la apariencia de juegos. Aprovechan su corta edad y potencian su lado competitivo para así poder manipularlos y convertirlos en insensibles líderes militares.

El narrador en tercera persona se centra en Ender y en cómo los profesores y oficiales lo van manipulando para explotar todo su potencial. Esto lleva al protagonista a sufrir toda una lucha psicológica, en donde debe enfrentar los constantes embates de sus compañeros, la separación de su familia, sus sentimientos encontrados por su hermana Valentine y el cruel y despiadado Peter, su hermano mayor. Sufre una transición entre la dura disciplina de la escuela y su etapa de niñez, el niño que lleva dentro lucha contra la rigurosidad de la situación. Su gran inteligencia lo ayuda a soportar la dura tarea, pero a pesar de eso, comienza a deteriorase lentamente a medida que avanza en sus estudios. El odio que siente hace él mismo, tiene mucho que ver en que lo están convirtiendo en algo que el detesta.

Lo que espera y desea la F. I. de Ender, se puede ver claramente desde la perspectiva de los altos oficiales que nos brinda Card en los inicios de cada capítulo, donde incluye fragmentos de sus conversaciones en cursiva para dejar ver al lector sus intenciones.

"Lo está haciendo bien. Su mente es sagaz, su juego excelente. A pesar de su corta edad, nunca hemos tenido un muchacho mejor preparado para el mando". Pág. 185.

Los hermanos de Ender también tienen su protagonismo en la historia, son tan inteligentes como él, pero no fueron aceptados en la escuela de batalla. Peter por ser demasiado agresivo y Valentine por ser demasiado conciliadora. El autor hace ciertos paréntesis en la historia de Ender para relatar fragmentos de la vida de ellos en la Tierra. Ya que sus acciones terminarán siendo muy importantes para el futuro del planeta. Además, siempre aparecen en los recuerdos de Ender, en su lucha interior por descifrar sus sentimientos hacia ellos.

Orson Scott Card logra conmovernos con el pequeño Ender y su historia, logra que el lector empatice con el personaje. Lo coloca siempre en situaciones desventajosas, tanto para su edad como para su intelecto. Sus desiciones y actos frente a dichas situaciones lo hacen un personaje entrañable; tiene la empatía suficiente para despertar la del lector. Su misma visión frente al hecho de una guerra intergaláctica, no hace más que poner de manifiesto que no se debe juzgar la vida de nadie de antemano, y que el temor muchas veces nos puede hacer tomar decisiones precipitadas que no podremos hacer retroceder.

"En el momento en que entiendo verdaderamente a mi enemigo, en el momento en que lo entiendo suficientemente bien como para derrotarle, entonces, en ese preciso instante, también le quiero". Pág. 281.

Muchas gracias a Ediciones B Chile por el envío del ejemplar.
Ricardo Carrión
Administrador del blog.  

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