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miércoles, 27 de septiembre de 2017

Reseña Nº181: La guerra de los mundos

La guerra de los mundos (1898)

ricardo-carrion
H.G. Wells (1866 -1946)
Penguin clásicos
220 páginas
Ciencia ficción


La guerra de los mundos es un clásico indiscutible de la ciencia ficción, se desarrolla a finales del siglo XIX, en la Inglaterra victoriana. Las ideas que propone Wells, fueron la base para las actuales historias que todo amante del género disfruta. En aquella época, su imaginación logró impresionar al público. Hoy en día, puede que leamos con otros ojos este libro, ya que casi 120 años después, ya no nos impresiona tanto una simple invasión marciana.

Siguiendo la línea de su libro "La máquina del tiempo", nos presenta a un personaje que narra la historia en primera persona y, también, utiliza el punto de vista de otro personaje para complementar.  La historia es narrada seis años después de los hechos. Además, el protagonista y narrador, carece de identidad, no sabemos nada de él, salvo que tiene cierta base científica, y conocimientos en varias áreas del saber.

Para llegar a ser el cronista de tamaño evento, el protagonista tiene la fortuna de haber estado en los lugares adecuados para presenciar los hechos desde el principio hasta el fin. Eso le da una perspectiva general, que hace meritorio el leer su historia. Al parecer, formaba parte de un círculo de científicos, que lo puso en evidencia de unos extraños eventos astronómicos ocurrido en el planeta Marte. Debido a tamaña noticia, muchos astrónomos dirigieron sus telescopios hacia el vecino planeta rojo. Fue así, como un día, invitado por el famoso astrónomo Ogilvy, nuestro cronista llega al observatorio de Ottershaw. Desde allí pudo presenciar extraños destellos en la superficie de Marte, que tiempo después asociaría con unos misteriosos cilindros espaciales que comenzaron a caer en la Tierra.

Así da inicio a la invasión marciana. Es posible que muchos nos dejemos llevar por el título, pero la realidad es que no se trataba de una guerra, sino de una pequeña incursión de unos pocos marcianos, quienes portaban ciertos implementos para preparar la llegada de más de los de su especie. Esa pequeña avanzada, traía en sus cilindros máquinas y armas que se dedicaron a ensamblar frente a la atónita vista de los seres humanos, que no sabían qué hacer. Una vez que la humanidad se dio cuenta de las intenciones bélicas de los seres del espacio, decidieron detenerlos, pero, en pleno período victoriano, las armas humanas, apenas podían contrarrestar la tecnología marciana. Cuyas máquinas más peligrosas eran unos trípodes enormes, que portaban un poderoso rayo calórico.

Los primeros cilindros en caer lo hicieron a las afueras de Londres, muy cerca de la residencia de nuestro cronista, él relata todos los hechos con detalle, desde la caída, hasta la aparición de los primeros trípodes. A medida que los marcianos avanzaban, pequeños puñados del ejercito británico los enfrentaba, pero siempre que lograban hacer algún daño a los colosales trípodes, los marcianos ideaban una forma rápida y eficiente de contrarrestarlos; ellos no peleaban, simplemente hacían un lado a los humanos.

Para dar una visión completa de lo que sucedía, Wells cambia la perspectiva de la narración. Utiliza un supuesto hermano del narrador, que estudia en Londres, y que, al contarle su experiencia, este la traspasa a su relato. Así nos informa sobre el ambiente que se vivía en la capital, mientras los trípodes destruían los campos de las afueras. Es en ese momento cuando Wells, empieza a deslizar su crítica social, deja en evidencia el automatismo de la vida en la ciudad. Las personas son completamente indiferentes a las pocas noticias que llegan, a nadie le importa lo que les suceda a los otros, mientras no les toquen su círculo más cercano. La rutina se impone y todo el mundo sigue como si nada.

"Pero en su mayor parte continuó como siempre la rutina de trabajar, comer, beber y dormir. Parecía que el planeta Marte no existiera en el universo". Pág. 60. 

Lo que sucedía en las afueras ocasionó la llegada a la capital de mucha personas que huían, los caminos comenzaron a colapsar, y cuando los marcianos llegan a definitivamente a Londres, se produce una estampida brutal, todos se atropellan, escasean los alimentos y el ser humano nuevamente saca su peor cara.

"Y no era una marcha disciplinada, sino una estampida gigantesca y grotesca, sin orden y sin rumbo: seis millones de personas, desarmadas y sin provisiones, avanzando sin pausa. Aquello fue el comienzo del derrumbe de la civilización, de la hecatombe de la humanidad". Págs. 134-135.

En medio del caos y la destrucción, cuando ya no le quedaba esperanza a la humanidad, ocurre un giro inesperado que le devuelve el aliento a nuestra indigna raza humana.

"Esto no es una guerra, nunca lo fue. Tampoco las hormigas pudieron hacernos la guerra a nosotros". Pág. 189. 

Gran parte de la historia se centra en cómo los humanos se comportan frente a esta invasión, y no me refiero a las fuerzas armadas, sino al público en general; al ciudadano común. Wells se preocupa de sacar lo peor del ser humano cuando se pone en peligro su propia integridad. Lo demuestra cuando describe los grupos de personas huyendo y sin alimento, y a través de ciertos personajes específicos con los que se va encontrando el cronista en su camino.

Tampoco se describe una guerra en el libro, no hay un choque entre dos grandes ejércitos, sino pequeños enfrentamientos aislados entre unos pocos marcianos y humanos; cañones versus el rayo calórico, una contienda desigual.

"Todavía no se ha podido aclarar cómo lograban los marcianos matar hombre con tanta rapidez y tal silencio. Muchos opinan que en cierto modo pueden generar un calor intensísimo, en una cámara completamente aislada. Este calor intenso lo proyectan en un rayo paralelo por medio de un espejo parabólico de composición desconocida, tal como funcionaba el espejo parabólico de los faros". Pág. 52.

Debido a que Wells utilizó un narrador en primera persona, limitó un poco su relato a un solo punto de vista, es por eso que los enfrentamientos no se pueden describir de la forma en que realmente pudieron ser: a gran escala. Su protagonista también careció de brillo propio, su misma identidad incógnita lo hace ser un simple espectador de sucesos exteriores y deja de lado su propia interiorización. Le falta caracterización, algo que llame la atención del lector. Eso hizo que el relato decayera constantemente, se convierte en una narración de hechos despersonalizada, casi robótica y a veces repetitiva, lo que hace difícil mantener el ritmo de la lectura.

Sin embargo, el punto fuerte del libro, es que las ideas de Wells se sienten y creen posibles. Lo que imagina es explicado de un forma contundente. Y esas explicaciones son las que causan impresión en el lector, y logran darle el empuje que tanto le hacía falta a la novela. Hay descripciones sensacionales de los marcianos, su forma de alimentarse, de pensar, su adaptación a la atmósfera terrestre versus la de la superficie marciana y su anatomía. Las máquinas que utilizan, los trípodes, el rayo calórico y otras armas, parecen de otro mundo, todo está muy bien pensado, Wells se luce. Hay una base científica para todo, una explicación evolutiva.

Y el final de la historia, termina por impresionar, puede que en nuestro tiempo ya no sea un final tan novedoso, pero lo cierto es que las página avanzaban y no había forma de que se solucionara el conflicto, ya no quedaba nada, cuando un giro genial sorprende, realmente me tomó desprevenido y me dejó muy satisfecho. A pesar de que en algunas partes decae harto la intensidad de la narración, es un libro muy recomendable, hay ideas geniales que seguirán vigentes por mucho tiempo más, Wells no será olvidado tan fácilmente.

ricardo-carrion


"Nos han robado aquella serena confianza en el futuro, que es la más segura fuente de decadencia". Pág. 218. 

Ricardo Carrión
Administrador del blog



9 comentarios:

  1. ¡Hola, Ricardo!

    Como siempre, tu reseña me ha encantado. Creo que Wells es un autor necesario para todo el mundo y leerle y entenderle es un privilegio que tenemos y debemos aprovechar.

    Como bien dices, la temática empleada hoy en día no nos supone una gran sorpresa, pero sí esa capacidad para introducirnos dentro del contexto de todo aquello que cuenta.

    Sin duda, tanto "La máquina del tiempo" como esta "Guerra de los mundos" están en mi lista de libros más que pendientes.

    Muchas gracias por tus palabras.

    ¡Un abrazo!

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    1. ¡Hola Santiago!

      Yo encuentro la narración de Wells un poco tosca, tanto en este libro como en la máquina del tiempo, pero las ideas, su imaginación, son sorprendentes para la época, hace encajar todo muy bien, y al final, el balance de la lectura se hace positivo, lo recomiendo mucho. ¡Saludos!

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  2. ¡Hola!,
    Que blog tan bonito que tienes jeje 😍, me ha encantado tu entrada :). Acabo de conocer tu blog y me he animado a seguirlo, ¿seguirías el mío devuelta?.

    ¡Un abrazo! 💋

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    1. ¡Hola!

      Muchas gracias, claro inmediatamente te sigo de vuelta. ¡Saludos!

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  3. Hola! tenía mucha curiosidad por ver tu reseña de este libro, sin duda es sobresaliente la historia para la época lo que ya le otorga un plus a mi parecer, no se si lo lea tan pronto habrá que buscarle el momento indicado pero ya que el balance es positivo, queda apuntado en mi laaaarga lista de pendientes jeje.
    Saludos!

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    1. ¡Hola Eve!

      jajjaa sí, agrégalo a tu larga lista, de todas formas vale la pena leerlo. Ahora que estás incursionando más en el género, deberías tenerlo en cuenta. ¡Saludos!

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  4. Hola Ricardo, no sabes como me gustan los libros que traten el tema de viajes espaciales y invasion extraterrestre, siempre he querido leer este libro pero por lo que tú mencionas, Las descripciones de los marcianos y su tecnología realmente marcó la historia de la ciencia ficción un fuerte abrazo 🤗

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    1. ¡Hola Eliana!

      Sí, es la parte fuerte del libro. Las ideas de Wells y como las acompaña con bases científicas son geniales. Me encantó todo eso y por eso lo recomiendo. ¡Saludos!

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  5. Hola Ric =)
    Este es uno de mis eternos pendientes. Seguro que me maravilla. Solo me falta encontrar el animo y ponerme con él =)
    Un besito

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